lunes, 13 de agosto de 2012


Estados Unidos
Gran número de mujeres se introdujeron en ciencia en 1900 ayudadas por los colegios de mujeres y las oportunidades brindadas por algunas de las nuevas universidades.[14]
Siguieron encontrando oportunidades en botánica y embriología. En psicología, las mujeres obtuvieron doctorados, pero fueron alentadas a especializarse en psicología infantil y de la educación, y a tomar trabajos en áreas del cuidado, como trabajos en hospitales y en asistencia social.
La Segunda Guerra Mundial trajo algunas nuevas oportunidades. La Office of Scientific Research and Development, bajo la dirección de Vannevar Bush, se inicia en 1941 con el objetivo de llevar un registro de los hombres y mujeres diplomados en ciencia. Muchas mujeres trabajaron en el Proyecto Manhattan o en proyectos científicos para los servicios militares estadounidenses. Algunas mujeres que trabajaron en el proyecto Manhattan son Leona Woods Marshall, Katharine Way y Chien-Shiung Wu.
Mujeres de otras disciplinas buscaron maneras de aplicar su experiencia en el esfuerzo de la guerra. Tres nutricionistas, Lydia J. Roberts, Hazel Stiebeling y Helen S. Mitchell desarrollarono el Consumo de Referencia Alimenticio en 1941 para ayudar a grupos de militares y civiles a crear planes de alimentación. Se probó su necesidad cuando la comida empezó a necesitar ser racionada.
Rachel Carson trabajó para el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos. En 1962 escribió el libro Primavera Silenciosa que advertía de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medio ambiente y culpaba a la industria química de la creciente contaminación.[15] El libro tuvo una enorme influencia, proporcionando unidad y fuerza a lo que hasta entonces era una conciencia incipiente y dispersa, ayudando a que se cristalizara el movimiento ecologista.
En la Marina de los Estados Unidos, mujeres científicas llevaron a cabo multitud de investigaciones. Mary Sears, estudiosa del placton investigó técnicas oceanográficas militares como cabeza de la Oficina Hidtrográfica de la Unidad de Ocenografía. Florence Van Straten, química, estudió los efectos del clima durante el combate militar. Grace Hopper, matemática, fue pionera en el mundo de la informática. Fue la primera programadora que utilizó el Mark I y entre las décadas de los 50s y 60s, propició la aplicación de los compiladores para el desarrollo de los lenguajes de programación y métodos de validación.
En 1925, Cecilia Payne-Gaposchkin fue la primera persona en lograr un Doctorado en el área de astronomía en la Universidad de Harvard con una tesis que establecía que las estrellas se componían básicamente de hidrógeno y helio, una las teorías fundamentales en la astrofísica de las estrellas.[16]

De la Segunda Guerra Mundial al presente
Nina Byers se percata de que antes de 1976 contribuciones fundamentales de mujeres a la física eran raramente conocidas. Las mujeres trabajaban sin remuneración u ocupando puestos de trabajo que no reconocían su nivel de conocimientos.
Irène Joliot-Curie también se destaca en química al sintetizar elementos radiactivos y gana al igual que su madre marie el premio nobel de química
Europa
Rosalind Franklin era experta en cristalografía y contribuyó a detallar las estructuras precisas del carbón, el grafito, el ADN y los virus. En 1953 el trabajo que realizó con el ADN permitió a Watson y Crick a concebir su modelo de estructura de ADN. Rosalind Franklin no pudo compartir el Premio Nobel con Crick, Watson y Wilkins debido a su muerte prematura.
En julio de 1967, Jocelyn Bell Burnell descubrió la primera radio púlsar por la que en 1974 fue concedido el Premio Nobel en Física a su supervisor, Anthony Hewish.
Estados Unidos
Los estudios de Barbara McClintock sobre la genética del maíz demostraron el fenómeno de la transposición genética durante los años cuarenta y cincuenta. En 1983, le fue adjudicado el Premio Nobel en Fisiología o Medicina como resultado de estos trabajos.
Sulamith Low Goldhaber y su marido Gerson Goldhaber formaron un equipo de investigación sobre el Kaón o mesón K y otras partículas físicas en los cincuenta.
El equipo de Deborah S. Jin en el "Joint Institute for Laboratory Astrophysics", en Boulder (Colorado), produjo en 2003 el primer condensado fermiónico, un nuevo estado de agregación de la materia.
Linda B. Buck es una neurobióloga quien en 2004 fue galardonada con el Premio Nobel en Fisiología o Medicina junto a Richard Axel por su trabajo común en receptores olfativos.
Posibles causas de la discriminación
En cuanto a las causas de la escasez de mujeres en el ámbito científico, estas son heterogéneas y variadas. Van desde el famoso “techo de cristal” hasta la falta de patrones femeninos sólidos. - Falta de seguridad a la hora de desarrollar la labor científica, normalmente poco potenciadas desde pequeñas. - La más conocida de todas, aunque como se observa, no la única: mayor responsabilidad en el cuidado de los hijos, el hogar y las personas mayores de la familia. Al dejar su labor de investigación o docencia, la vuelta al trabajo se convierte en una difícil tarea. El tiempo que permanecen alejadas del trabajo es también pérdida de tiempo y conocimiento de las últimas tecnologías y avances. - El famoso techo de cristal que se erige como barrera que impide a las mujeres ascender en su labor profesional y las condiciona en su vida laboral. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación. Su preeminencia radica en que sus rasgos son difíciles de detectar y por tanto, de combatir. Muchas de las interpretaciones que los estudios internacionales atribuyen al techo de cristal subyace en una estructura y un pensamiento machista que se ha sedimentado a lo largo de los años como algo inconsciente. - Otro de los factores invisibles que emergen con fuerza es la ansiedad que provoca en la mujer el sentirse aclamada por sus cualidades físicas, cuando sin embargo, desempeña el mismo cargo que su compañero masculino. Se les exige un nivel de excelencia mayor al de los varones.
Estas son pues algunas de las causas que impiden a la mujer desarrollar su actividad profesional con la misma normalidad con que lo hacen los hombres. Pero no son todas, pues hay tantas causas como situaciones personales y mujeres que pretendan desarrollarse plenamente y no lo consigan por causas externas a su voluntad.
 Una mirada a la situación actual
Según los datos publicados en julio de 2008 por el Instituto Nacional de Estadística sobre los Recursos Humanos en Ciencia y Tecnología,[17] el 54,2% de las personas que se han doctorado en las universidades españolas desde el año 1990 son varones. Este estudio también se adentra en los niveles de satisfacción del porcentaje femenino en el desarrollo de sus puestos. Uno de los puntos más polémicos concierne a su situación laboral. Las doctoras valoran positivamente aspectos como la localización, la estabilidad, el reto intelectual, el nivel de responsabilidad y la contribución a la sociedad. En cambio, los resultados reivindican unos niveles preocupantes en los beneficios económicos y en las oportunidades para promocionar.
Un 13,51% de las mujeres que se adentran en la vía doctoral con vistas a dedicarse a la investigación lo hacen en el mundo de las ciencias naturales y médicas. Este estudio del INE, perteneciente al documento ya citado, devela que, a pesar de compartir esta opción preferente con el homólogo masculino, es menor el número de mujeres que llegan a doctorarse en él. Intantando arrojar luz sobre las posibles causas, Laura Hernández,[18] investigadora en Cádiz, opina que "la sensación que tenemos en general es que el mundo de la investigación es muy desconocido para la sociedad. Lo hemos hablado en muchas ocasiones entre las investigadoras del laboratorio. Creemos que se piensa que el sexismo es algo propio de otras profesiones. Se piensa que, como cuesta tanto trabajo académico llegar hasta aquí, una vez que se accede se está al margen de criterios sexistas y sólo priman los meritorios. Pero todo es mucho más complejo que eso. Y ni se habla del techo de cristal, ni del equilibrio entre la vida familiar y el trabajo, ni de que el sexismo no es sólo que no te den un puesto por ser mujer. También es obligarte a renunciar a tu vida por conseguir un sueño profesional".
 Referencias
4.     [Whaley, Leigh Ann. Women's History as Scientists. Santa Barbara, California: ABC-CLIO, INC, 2003.]
8.     a b The Cambridge Illustrated History of Medicine, Porter R, ed., Cambridge University Press, 1996
9.     C.A.Farnham, The Education of the Southern Belle: Higher Education and Student Socialization in the Antebellum South, NYU Press, 1994, ISBN 0-8147-2615-1
10.   Primera mujer médica graduada en Hispanoamérica, Compumedicina, último acceso el 28/05/2011.
11.   Stuart Clark, The Sun Kings - The Unexpected Tragedy of Richard Carrington and the Tale of How Modern Astronomy Began, Princeton University Press, 2007, pp.140-146;154-162.
14.   Rossiter, Margaret (1982, ISBN 0-8018-2509-1 ISBN 0-8018-2443-5). Women Scientists in America: Struggles and Strategies to 1940.
17.   Instituto Nacional de Estadística. (2008) "Recursos Humanos en Ciencia y Tecnología".
18.   Hernández Ruiz, Laura.
Enlaces externos